martes, 16 de noviembre de 2010
Sangre criminal
Lo tenía amoratado...no solo el cuello se recubría de aquella tela que fungía hasta el rostro como una máscara de seda. Lo vi salivar y toser sobre la banqueta. Su asfixia me desmorono, pero aún faltaba cortarlo en pedazos. Era una incógnita sutil y lasciva. Saque del bolsillo una navaja de colección y le corte los primeros dedos. Después de una pausa, le saque la bola azulada de su boca con la esperanza que el dolor haya enmudecido por fin los gritos. Un temblor descontrolado subió por el cuerpo. Me molesto en demasía por que no pude concentrar mis ideas en aquella obra de arte. Para ser un monstruo pulcro esta ocasión resultaba diferente, en fin no preste atención a los detalles... El primer paso derrama hedor amedrentado, el resto pulula autónomo y frágil sobre la acera. Movimientos pausados como el compas de un vals infausto, describen su andar en la vía de los muertos anacrónicos...el tornillo sucumbió a la tersa piel, pero era ya el momento preciso para el estigma que por años planeo y ahora se transmuta... Continuara
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