Datos personales

Mi foto
NACIDO ARTISTA , TRATANDO DE DEMOSTRARLO, INGENUO,CREATIVO,CONTRADICTORIO,CINEASTA EN CIERNES,HUMANISTA Y REFLEXIVO
Powered By Blogger

Penacho

Penacho

Buscar este blog

jueves, 10 de junio de 2010

EL ANDEN

Sentía la cara tan caliente, que busque con desesperación un buen escondite para que no fuera tan vergonzosa toda aquella situación.
Soy vulnerable a las personas de perfecta sonrisa y de rostro terriblemente bello, pero las lágrimas en sus ojos desprendieron una oleada de compasión en mi corazón.
La estación de trenes conservaba su armoniosa serenidad, debido a la poca afluencia de pasajeros.
Desde la infancia podía permanecer en las viejas bancas, contemplando los inmensos arboles, mientras los pensamientos volaban sobre las nubes dispersas. Sin razonar me acerque hipnotizado y toque su hombro marchito por la tristeza, pero el desconcierto marco ese ríspido momento. Se levanto violentamente, volteo con arrebato y yo solo corrí despavorido hacia cualquier salida. Solo recuerdo que un aro metálico se interpuso en mi camino, se enredo en mis pies. Alcance a dar un par de pasos.
No se que fue mas ridículo el arrítmico bailoteo que me hizo caer de boca sobre el andén o el grito agudo y estruendoso sobre el cual, la decena de impacientes pasajeros sumieron sus miradas a la penosa caída. Creo que fueron las dos.
Intente equilibrarme pero el rostro traicionaba la cordura. Y como una apestosa rata busque el primer agujero para aislarme, aunque todas las personas lo identificaron sin dificultad.
Todavía aturdido me percate que él me observaba con extrañeza a diferencia de las burlas de la mayoría de la gente.
Tomó una maleta y se levanto con dirección incierta al bosque. Tuve una sensación de pérdida aún sin conocerlo. Me imagine cerca de su cuerpo, en un proceso de licuefacción puro y amoroso. Probando su piel, oliendo el suave cuello, gozando del calor que dan los tiernos besos. Por esa visión, me escurrí por otra salida para alcanzar su marcha.
Además de encontrar en un par de ocasiones el suelo contra mi cara, solo la inundación de hierbas y robles ubicaban mi persona. Me obsesione tanto, que lo busque aunque mis rodillas se doblaban de cansancio. Y en unos troncos resarcidos por la demencia, su cabeza recostada y cubierta de coagulante melancolía, presenciaba el desfile de la última gota de vida. Su garganta anegaba el pecho carmesí.
Viró con tranquilidad. Su mirada destrozo mi corazón. Unos filamentos cortaron mis mejillas. El acido de las lagrimas se inyectaron por todas las venas. Yo solo me acerque y frote con pasión sus labios rotos, para beber esa perfecta agonía. Y lo abrace hasta el final de la madrugada.

No hay comentarios: